Chilenos, muy por encima del consumo saludable de sal

Muchas personas no saben que el ser humano necesita menos de un gramo de sal al día en su alimentación. Su excesivo consumo es un gusto adquirido, que resulta ser muy perjudicial para la salud. Ya está en Chile WASH, World Action on Salt and Health, organización internacional que tiene como misión mejorar la salud de las poblaciones a través de una reducción gradual del consumo de sal.

Si Ud. es de esas personas que se sienta a la mesa y sin probar bocado, comienza a echarle sal a la comida, le tenemos una mala noticia. Su elevado consumo conlleva serios peligros, siendo uno de los factores que más influye en la aparición de la hipertensión arterial. Según la última Encuesta Nacional de Salud, en Chile hay cerca de 3 millones 600 mil hipertensos, mientras que a nivel mundial suman cerca de mil millones.

Reducir su ingesta no es fácil. Un estudio realizado por prestigiosas universidades de Estados Unidos y Australia descubrieron que el mecanismo que está detrás de la adicción a la sal – y a alimentos ricos en sodio como las papas fritas y las bebidas gaseosas– es el mismo que se activa con el consumo de la heroína; y que incluso en ambos casos se liberan hormonas del placer.

Recientemente llegó a Chile WASH (World Action on Salt and Health), organización presente en 81 países, que tiene como misión mejorar la salud de las poblaciones a través de una reducción gradual del consumo de sal. WASH se ha encargado de incentivar a las compañías multinacionales de alimentos a reducir la sal contenida en sus productos, además de trabajar en conjunto con los gobiernos, resaltando la necesidad de aplicar estrategias de reducción de sal en los distintos países.

Se trata de una iniciativa de suma urgencia para nuestro país, ya que según cuenta el Dr. Luis Hernán Zárate, past president de la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial, en Chile estamos muy por encima del consumo saludable de sal, ya que ingerimos 10 gramos diarios, cuando lo recomendado son sólo cinco gramos. Por otro lado, el Dr. Zárate agrega que en nuestro país se consume la mitad de potasio recomendado (sólo 2,6 gramos), elemento protector presente en frutas y verduras.

-¿Qué daños produce la sal en nuestro organismo?

-La sal es un gran contribuyente a la hipertensión arterial. Además, acelera el envejecimiento cardiovascular, rigidiza el corazón y las arterias, dándoles una velocidad de daño mayor a la que corresponde a la edad. También aumenta la aparición de cáncer gástrico; se pierde calcio de los huesos, por lo tanto aumenta el riesgo de osteoporosis y también de cálculos renales cuando dicha pérdida ocurre en los riñones; y en los asmáticos son más severas las crisis si se come más sal. Por eso es tan importante reducir su consumo, porque daña una serie de órganos vitales y genera grandes complicaciones.

-Las estadísticas dicen que una de cada siete muertes están asociadas a la hipertensión, ¿qué hay de cierto en esta cifra?

-La primera causa de muerte a nivel mundial es la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares. Prácticamente el 62% de los accidentes cerebrovasculares y el 49% de los infartos cardiacos se relacionan con la hipertensión arterial. Lo más preocupante es que en el mundo hay mil millones de hipertensos y en el año 2025 se espera que sean 1.600 millones.

La hipertensión, sin embargo, no actúa sola. Otro factor muy importante es el sobrepeso y la obesidad, ya que habitualmente este grupo come más sal de lo que les corresponde. Los niños, por ejemplo, a través de la sal tienen más sed, y al tener más sed consumen bebidas azucaradas que también contienen sodio y azúcar, que constituye una causa de obesidad.

-¿Cómo podemos reconocer los productos con mayor cantidad de sal de la que necesitamos?

-La sal que es visible corresponde al 20% de la ingesta diaria. Por lo tanto, el otro 80% se encuentra en los alimentos de manera “invisible”. Hoy el pan tiene entre 1,5 a 1,8 gramos de sal; de tal modo que hay gente que tiene una ingesta de 3 o 4 panes diarios, con lo que suma 7 gramos de sal. Aunque se está avanzando en este sentido gracias a un acuerdo con los supermercados y panaderos, para reducir gradualmente la cantidad de sal en el pan. Las galletas, las conservas, y en general todo lo que tú abres de papel celofán o plástico, contiene sal, incluso las bebidas y jugos.

Para reducir su consumo se pueden utilizar los sucedáneos de la sal, que son bajos en sodio y también todas las hierbas aromáticas disponibles en nuestro país como eneldo, romero, comino, cebolla morada, ajo, orégano, etc.

-¿Qué medidas están tomando como Fundación Nacional de Hipertensión Arterial?

– Estamos creando una filial chilena de la WASH, World Action on Salt and Health que pretende ser una ONG que apoye toda la planificación sobre prevención y tratamiento de la hipertensión. Para ello, estamos en conversaciones con el Ministerio de Salud. Éste ha planteado una serie de políticas públicas que hasta el momento no han dado resultado. Es más, la hipertensión va en franco aumento. En ese sentido, como Fundación estamos preparando un material que será publicado durante el segundo semestre, a muy bajo costo, con toda la información relativa a la enfermedad, su prevención y tratamiento.

-¿Cómo podemos revertir los efectos dañinos de la sal?

-Lo principal es tener una dieta balanceada, consumir poca sal y aumentar la ingesta de frutas y verduras, ojalá las 5 porciones sugeridas, ya que el potasio de las frutas contrarresta los efectos negativos de la sal. A su vez, si se realiza ejercicio, si se consume alcohol en bajas cantidades, si no se fuma, si se mantiene un peso controlado, también estamos evitando la aparición de la hipertensión y de otras enfermedades como la diabetes, la obesidad, entre otras.

 

La baja en el consumo de sal previene los siguientes trastornos:

  • Hipertensión arterial: se trata de una enfermedad en la que hay que controlar muy de cerca el aporte de sodio a través de la alimentación, una baja ingesta por parte del agua reducida en este mineral contribuye a mantener saludables los vasos sanguíneos y la presión arterial bajo control.
  • Retención de líquidos: es un fenómeno muy común en especial en aquellas personas con sobrepeso, para ello se aconseja reducir al máximo la ingesta de sodio y aumentar la inclusión de líquidos. El agua baja en este mineral ayuda a prevenir o bien a hacer mucho más leve este trastorno.
  • Diabetes: en dicha enfermedad aumenta de manera significativa el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, por lo tanto, es esencial cuidar (entre otras cosas) el aporte de sodio alimentario.
  • Enfermedad renal: el sodio es un mineral que se excreta a través de los riñones, su exceso puede provocar serios trastornos a este nivel. El agua baja en sodio es ideal para personas con insuficiencia renal.
  • Enfermedad cardiaca y cerebral: la baja ingesta de sodio contribuye a proteger el corazón, el cerebro y las arterias. Además de los alimentos con bajo contenido de sal, las aguas reducidas en este mineral ayudan a mantener normal la presión arterial y esto, en consecuencia, mantiene sanos el aparato cardiovascular y el cerebro.
  • Trastornos digestivos: aparte de todo lo señalado, un exceso de sodio daña la mucosa gastrointestinal pudiendo producir gastritis, úlceras gastro duodenales e incluso su consumo excesivo en forma crónica, puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de estómago.
  • Osteoporosis: Una ingesta excesiva provoca un aumento en la eliminación de calcio por orina, incrementando el riesgo de pérdida de masa ósea.

 

 

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