HomeFundación HipertensiónArticulosElearningBibliotecaEnlacesContacto
 

17
OCT
2011
Infarto Miocardico en Diabéticos
La solución… Prevención
(Entrevista dada a Revista Asociación Diabéticos)

Asegura el cardiólogo de la Asociación de Diabéticos de Chile, doctor Alejandro Yenes, ya que a pesar de contar con muy buenos elementos de diagnóstico, médicos y tecnológicos, las estadísticas muestran a los infartos como la principal causa de fallecimientos de un 40% de diabéticos chilenos.

“Los diabéticos tienen una alta propensión a sufrir infartos al miocardio. La principal causa de fallecimientos entre estos pacientes es lejos la enfermedad cardiovascular. El 40% muere por cardiopatía isquémica, patología relativa al infarto; el 15% por otras afecciones del corazón, y sólo el 13% por la Diabetes misma”, asegura el doctor Alejandro Yenes, cardiólogo de la Asociación de Diabéticos de Chile
“Un infarto es la cosa más triste del mundo, porque es la muerte de un pedazo de corazón” , dice el médico. Ello se puede evitar si el paciente es asistido dentro de las primeras seis horas de sucedido el evento. “Tenemos sustancias químicas como la trombolisis, que deshacen el coágulo dentro del corazón; metodologías de tipo físicas como las angioplastía y el Stent, que dilatan y limpian las arterias de la obstrucción, y la alternativa quirúrgica”, añade.
Pero con los diabéticos eso es muy difícil de lograr, ya que la mayoría no siente ninguna sintomatología dolorosa. “En el infarto cardiaco hay una enorme luz roja que se enciende, que es un dolor taladrante en el centro del tórax, que irradia hacia la espalda, al hombro izquierdo, al sector de la muñeca izquierda o en la mandíbula, entre otros. Sin embargo, un diabético puede tener un infarto tremendo sin dolor alguno, ya que tienen esa luz roja apagada, porque es un paciente con cierta anestesia corporal, debido a un exceso de azúcar que le mina su sistema nervioso y determina que pierda sensibilidad en forma importante, como en piernas o en manos, por la polineuropatía diabética”, explica el médico.
Y llegan a la consulta médica “al tercer o cuarto día después del infarto, cuando el corazón entró ya en falla definitiva. Y casi siempre en shock cardiogénico, o sea, en la forma grave, por esa tardanza y, por lo tanto, quedan definitivamente dañados”, afirma el cardiólogo.
Si el paciente logra sobrevivir, “ese pedazo de corazón es reemplazado por un callo y deja de funcionar, de contraerse. Si el sujeto sale adelante, lo más seguro es que presente una insuficiencia cardiaca, ya que el lado sano del corazón deberá realizar solo la función completa del órgano”, añade.

FACTORES DE RIESGO
“El infarto es producido por una mezcla entre una placa de colesterol y coágulos que se adosan a ella, los cuales terminan ocluyendo totalmente las arterias coronarias. Al dejar de recibir sangre, se produce la muerte de las fibras del músculo cardiaco”, declara el doctor Yenes.
Existen múltiples factores de riesgo, debido a los cuales el diabético presenta una frecuencia mucho más alta de infartos que el resto de la población. “El paciente diabético no es sólo un enfermo del azúcar como siempre se tiende a verlo, sino un enfermo mucho más complejo. Tiene problemas con su azúcar, con su grasa sanguínea, hay muchos ácidos grasos circulantes y eso genera acumulación de colesterol en las arterias, y con sus plaquetas, que dicen relación con los fenómenos de coagulación dentro de los vasos sanguíneos”, explica.
Entre los factores de riesgo de infarto modificables, el más peligroso es fumar. “Diabético que fuma, se compró un infarto. Ahora, hablamos de fumador excesivo cuando éste fuma cuatro cigarrillos al día. Y un diabético no debería fumar”, manifiesta el doctor.
Otro factor que se puede modificar es la hipertensión arterial. Los diabéticos deberían vivir en forma permanente con presiones bajo los 130/80 “y si ya están dañados, idealmente llegar a 120/75”, dice el médico.
También está el colesterol LDL o “malo”, el cual debiera ser inferior a 100, aunque lo ideal es menos de 70, “porque se ha visto que cuando un individuo tiene un colesterol LDL de 100, las placas ateroescleróticas coronarias casi no crecen. Y con menos de 70, podrían empezar a achicarse. Algo así como una especie de cirugía química, que sería un elemento sumamente atractivo de lograr”, cuenta.
Lógicamente, está el control del peso. Cualquier mujer con un perímetro abdominal mayor a 80 centímetros o un hombre con más de 90 centímetros “es un buen candidato a hacer un infarto o cualquier otra enfermedad de tipo cardiovascular. Para qué decir si son diabéticos”, asegura el médico.
Entre los factores no modificables están la edad y el sexo de los pacientes. En la población no diabética, los varones presentan riesgo coronario de los 50 años para arriba; la mujer, desde los 60, sobre todo, después de la menopausia. “Pero, el riesgo coronario a los 80 años es superior en las mujeres. Parten bien, mucho más tarde, pero a una velocidad más alta. En la población diabética sucede lo mismo, aunque unos 10 o 20 años antes”, explica.

PREVENCION
Ahora, dice el doctor Alejandro Yenes, “algo anda mal en el sistema que se nos muere un 40% de los pacientes y por la misma causa. Algo no se está haciendo bien, eso es obvio. Podemos tener muy buenas máquinas, muy buenos elementos de diagnóstico y muy buenos médicos, pero cuando hay una pérdida de 40% de los individuos por esta causal, la conclusión obvia es que aquí hay algo que se está haciendo mal. Entonces, la pregunta es qué se debería hacer y cómo podríamos hacerlo mejor”.
Y ello, según el cardiólogo de la ADICH, parte por mirar al diabético en forma integral, “buscando, precisamente, el control exhaustivo del factor de riesgo vascular. Primero, hacer más prevención en términos de enfermedad coronaria, mucho más exhaustiva que en el resto de la población. Y actuar en forma mucho más precoz frente a cualquier tipo de sintomatología que pueda sugerir algún evento de tipo cardiológico. Por lo tanto, creo que todo diabético que tenga ya algunos años con la enfermedad debería ser sometido en forma rutinaria a exámenes de chequeo preventivo, en búsqueda de patología coronaria oculta, y que van desde el simple electrocardiograma al test de esfuerzo físico o ergometría. Y ante alguna sospecha importante, a los exámenes de provocación de isquemia como son el SPECT miocárdico y el ECO-Stress”.
Sin embargo, la clave más importante que existe en cuanto a la prevención sigue siendo el cambio de estilo de vida. “Pero, lamentablemente, es la más difícil de lograr, porque es mucho más fácil tomarse una pastilla que controlar el apetito o salir a trotar”, explica el cardiólogo Alejandro Yenes.

¿Cuándo hay sospechas de que un paciente diabético, que no tienen ningún síntoma, presenta o puede tener enfermedad coronaria?
“Cuando el individuo tiene, además de su patología diabética, mucho componente vascular. Lo cual es muy lógico, ya que las arterias son de la misma persona. Y si hay un sector que muestra daño arterial, es presumible que todo el resto esté en iguales condiciones, porque fueron expuestos al mismo grado de riesgo.
Por ejemplo, casi todos los individuos que tienen patología ateroesclerótica en las extremidades inferiores, que es la que conduce a la amputación en los diabéticos, tiene obligadamente una patología coronaria.
En muchos de los diabéticos que tienen afección del riñón o patología cerebral de tipo ateroesclerótica, éstas coexisten casi siempre con patología coronaria significativa.”

Dr. Alejandro Yenes
Cardiólogo
Asociación de Diabéticos de Chile
Fundación Chilena de Hipertensión Arterial


Facebook                      Twitter Twitter


 
Comentarios




Categoria
 
Diseńo Web Webseo ©2010